VUELTA AL HOGAR

· objetivo · Que el cliente construya un espacio interior mediante imágenes y lenguaje simbólico que le permita acceder a un nivel más profundo de conciencia y conectar con la sabiduría que está albergada en su inconsciente

· tiempo mínimo · 40 minutos · material · Música que ayude a crear un clima de relajación y facilite al cliente a entrar en trance · contexto · Este ejercicio es de gran utilidad en las sesiones iniciales de coaching para que el cliente cuente con una herramienta a la que acudir siempre que lo necesite.

· desarrollo ·

Explica a tu cliente que vais a realizar un ejercicio de visualización con ojos cerrados para lo cual es importante que se ponga en una posición cómoda, con los pies apoyados en el suelo, las piernas descruzadas y las manos apoyadas en su regazo. A continuación, guíale según las siguientes instrucciones:

“Colócate en una posición confortable, de manera que tus pies toquen el suelo, la espalda bien apoyada, las piernas relajadas… Cierra los ojos… Ahora solo vas a escuchar… Relaja tu mandíbula separando un poco los labios… Haz tres respiraciones profundas, tomando el aire por la nariz y soltándolo por la boca.

Inspira profundamente y despacio, por la nariz, siente cómo el aire viaja más allá de tus pulmones, llega hasta tu abdomen, hasta la zona más baja de tu vientre… Suelta el aire por la boca, y siéntelo a través de los labios. Inspira de nuevo… Y con cada respiración estarás más y más relajado… Espira… Inspira… Espira…

Sé consciente de tu respiración. Y ahora, imagina que delante de ti hay varias puertas. Cada una tiene escrita una palabra: en una pone BOSQUE, en otra MONTAÑA, en otra MAR, en otra RÍO y en otra LAGO. Sitúate delante de una de esas puertas. Ahora voy a contar hasta cinco, y cuando diga “cinco” abrirás la puerta elegida y cruzarás a ese lugar.
Uno… dos… tres… cuatro… cinco.

Cruza la puerta. Ahora, estás en ese lugar escogido. Camina lentamente observando en detalle el paisaje que te rodea. ¿Qué colores predominan?… ¿Qué hay a tu derecha?… ¿Y a tu izquierda?… ¿Y al fondo?… ¿Cómo es el suelo sobre el que caminas?… ¿Y el cielo?… Presta atención a los sonidos… ¿Qué se escucha? ¿Qué temperatura hace?… ¿Qué olores predominan?… Camina despacio por ese paisaje, viendo, tocando, oliendo, escuchando… Obsérvalo bien… y nota cómo te sientes tú en ese lugar.

En tu mano tienes una varita mágica que te permite cambiar todo aquello que no sea de tu agrado. Si hay algo que no quieres que esté ahí, dale un toque con la varita mágica y haz que desaparezca. Si hay un sonido que no te gusta escuchar, utiliza la varita mágica para apagarlo o poner otro que te agrade más… Si hay un olor que te incomode, elimínalo… Si necesitas cambiar la temperatura, para estar más confortable, puedes hacerlo con la varita mágica. Haz que este lugar sea perfecto para ti. Ahora, observa bien el entorno y elige el lugar donde vas a construir un refugio, un hogar al que acudir cuando necesites paz interior, o quieras conectarte con tu voz interior.

Con tu varita mágica puedes empezar construyendo las paredes… ¿De qué materiales son: de piedra, de madera, de otro material…? …Y las puertas y ventanas, ¿dónde deseas colocarlas?, ¿qué tamaño quieres que tengan?… ¿Qué colores prefieres para las paredes en el interior?… Cruza la puerta principal y observa el espacio, ya pintado a tu gusto. Es un lugar vacío que tú puedes decorar con los muebles que deseas poner. Da un toque con tu varita mágica para que vayan colocándose en el lugar exacto… Piensa ahora donde deseas poner un asiento, un sofá o un sillón en el que relajarte a un nivel más profundo, donde llenarte de paz, armonía, confianza, alegría… y colócalo con tu varita mágica. Tal vez lo prefieras al lado de una ventana, o de una chimenea… Es tu refugio y con la varita mágica lo puedes diseñar a tu medida.

Ahora siéntate y nota cómo vas adquiriendo mayor sensación de paz y quietud internas.
Delante de ti o a tu lado, hay otro asiento, igualmente cómodo. En él vas a recibir la visita de alguien muy especial. Es la visita de tu maestro interior. Observa la puerta, allí puedes ver un punto de luz que, poco a poco, se va haciendo más grande y va tomando la forma de una figura humana. Obsérvale en detalle ¿qué edad tiene?, ¿cuál es su aspecto?, ¿cómo va vestido?, ¿cómo es su rostro, sus ojos y su pelo?

El maestro se acerca hacia ti, os saludáis y sientes que tiene una energía altamente positiva. Él te dice su nombre y tú le invitas a tomar asiento.

Permanecéis un momento en silencio, sonriendo y tú vas notando cómo ese maestro te transmite paz, calidez y una confianza infinita.

Ahora tienes la oportunidad de preguntar aquello que es importante para ti. Él puede responderte mediante palabras, acciones o gestos. ¿Qué preguntas deseas realizar? Escúchale y obsérvale. ¿Qué respuestas te da?

Cuando sientas que tienes las respuestas que necesitabas, prepárate para dar las gracias y despedirte de tu maestro interior.

Observa cómo su figura se va transformando lentamente en un punto de luz y se desplaza de nuevo hacia el umbral de la puerta.

Una vez que tu maestro interior se ha marchado camina de nuevo hacia el exterior del refugio, y según avanzas te haces más consciente de tu respiración. Observa de nuevo el paisaje que te rodea, la luz, los colores, los sonidos, los aromas, las texturas…

Cuando llegues de nuevo frente a la puerta de entrada, aquella en la que estaba escrita la palabra que escogiste, quédate delante de ella.

Ahora voy a contar de nuevo hasta cinco, y cuando diga cinco cruzarás la puerta para regresar de nuevo a este lugar.
Uno…dos…tres… cuatro… cinco

Una vez terminada la visualización, interésate por cómo ha ido el ejercicio:
· ¿Cuál era la pregunta o preguntas importantes que ha necesitado hacer?
· ¿Cuáles son las repuestas de su voz interior?
· ¿Cómo enfoca el asunto que le preocupaba una vez que tiene las respuestas de su maestro interior?

Variantes
Las preguntas que el cliente formula a su maestro interior pueden variarse en función del tema específico que le preocupa y la conversación previa con el cliente.
Ejemplo: ¿qué es lo que da sentido a mi vida?, ¿qué es lo que me hace más valioso?, ¿cuál es el mejor camino a seguir?, ¿cuáles son los siguientes pasos que tengo que dar?

Comenta y comparte tu experiencia en la práctica de este ejercicio, entre todos podremos enriquecernos y mejorar.

Recursos teatrales para la transformación.

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